sábado, 2 de enero de 2010

Te amaré por siempre.

"Te amaré por siempre". Me lo dijo ayer.
Afirmación desmedida, pensé entre lágrima y suspiro. Tenía razón, lo que dice, dijo, desapareció como castillo de arena cuando viene una ola. Sólo quedó la huella del castillo, que a medida que se aproximan más olas, va dejando menos rastros.

Casi una promesa, ¿o definitivamente una promesa?. "Te amaré por siempre". Ésta frase que me sacudió íntegro, hay que sostenerla con los hechos, ya que no hay escribanos que avalen los dichos del amor. Ésta afirmación desmedida que me robó una lágrima y un "yo también princesa".

Estaba tan feliz, tan convencido de lo nuestro... Enunciaba frecuentemente que estaba grabado en el libro del destino.

Ahora, estoy con el cuerpo desnudo entre la nieve, explicándole a la gente que me ve desgarrandome trozos del corazón que el amor promete, y eso solo eso.